El láser de baja potencia (terapia láser de bajo nivel) estimula el proceso natural de la curación del cuerpo, controlada a través de la aplicación de determinadas longitudes de onda de la luz que tienen efectos fisiológicos particulares.

Esta terapia ha sido investigada y utilizada en la práctica clínica desde hace casi 20 años, con los estudios iniciales que se realizaron en Europa en los años 70. El creciente interés en los efectos del láser ha sido demostrado por la gran cantidad de publicaciones científicas, a través de experimentos controlados en animales y humanos.